Oipik

 laí detit oipik

 Babulaí oyendau it

 it sepé

rambuí is it

 laí detit oipik

 mar isbaj it

 oyendau

 atit mar mar berá

jual it sepé

 

 

 Laí detit oipik, boleadoras de nuestros niños charrúas, babulaí oyendau, boleando memoria de fuego, gran enigma, la niñez charrúa.

 

O atit mar mar berá, la huella del abuelo berá, es la leyenda que anuncia al charrúa que viviría errante. Cuenta la leyenda, que la última vez que voló el abuelo berá, dejó su huella en el cielo para anunciarle al charrúa que debería vivir errante, pues sería perseguido.

 Como profecía, un anuncio del colonialismo que luego se instalaría en este territorio Esa gran huella en el cielo, será su guía, le indicaría hacia donde queda el Paraná Guazú.

 

Esta comunidad se origina en la búsqueda de las raíces  estéticas    culturales y artísticas de nuestro territorio.

Por distintos caminos nos aventuramos en esa búsqueda a través de viajes consecutivos, algunes emigrando y así como los ancestros de naturaleza semi-nómade. Conviviendo con otras culturas originarias que aún conservan sus prácticas comunitarias cómo : la lengua, la agricultura ,vestimenta , música y danza, etc. Comenzando a identificarnos en estos encuentros como verdaderos pueblos originarios que somos,de una Nación Xarrúa que nos fue negada en un principio por la historia pero que vimos con los años cómo renace y quiere florecer.

Así mismo en la practica, en la acción y la convivencia es cómo se cultiva la cultura en todas sus formas. Especialmente en el arte nos proponemos recrear la memoria ancestral de nuestras comunidades mediante el rescate de la lengua Xarrúa y sus posibles dialectos de tradición oral. Por medio de talleres literarios, espacios de intercambio de las danzas tribales y el contacto directo con la naturaleza.

 

Desde una identidad precisa, de pocas palabras autóctonas, áfia, arco y flechas del conocimiento, del pensamiento profundo, del sentipensar complejo, del simple y cotidiano arreo, punción de vida, el arte y la niñez charrúa son nuestro propósito, nuestra búsqueda, nuestro territorio de peregrinaje.

 Nuestra cultura milenaria articulando en el hoy, sin fronteras, ardiendo en fuegos de memoria, este fuego sagrado de transmutación hacia el buen vivir de nuestras crías, m oipik, rambuí oipik, nuestro niño, nuestros niños y niñas.

 It, es fuego, es origen de la vida, la punción como latido inicial en estado enteramente libre de ser, de suceder, de trasmutar y trascender. Así la infancia charrúa es el inicio del juego, la consolidación del ser y primera percepción del suceder en el entorno. Potenciar ese nuevo ser, ese nuevo fluir en naturaleza libre de crear sus propios mundos, ese sería nuestro propósito, nuestra ley de origen.

La construcción de una identidad autóctona, recurrente, basada en la comprensión, sentido vital para honrar la naturaleza única , divina existencia aborigen.

 Sutileza de lo efímero, pues nuestra cultura es del ser, libre, desde la diversidad multicultural para reconocer la propia en todo su contenido y esencia originaria.

 El colonialismo ha instaurado una forma hegemónica del pensamiento único, cultura, arte y las relaciones sociales, que más que relaciones sociales son dictámenes, exhumado cadáver del sentido vital pluricultural, codí.

 Es como sobrevivientes de este etnocidio, que reconstruimos nuestra identidad así como nuestros ancestros, somos guardianes de la pluriculturalidad, sutileza de lo efímero, pues nuestra cultura es del ser más que el del poseer, acumular o colonizar.

 Como nuestros ancestros, aliados a la causa de la liberación de nuestro territorio, que es la madre naturaleza, para y con la fuerza de nuestro arte aborigen.

Áfia ej., la palabra y el conocimiento, como arma de construcción, de reconstrucción, de resurgencia de nuestra cultura charrúa.

Nuestra infancia prohibida, m oipik atit it, nuestro niño charrúa luchando entre el desapego y reaprendizajes, desobediente al colonialismo, a las hegemonías del pensamiento ortodoxo.

Así concebimos nuestra escuela charrúa, una manera de compartir el conocimiento y estímulo al desarrollo de los potenciales del ser a través de las temáticas y saberes artísticos.